Carta de Mons. Ramírez: “Santidad”

Carta de Mons. Ramírez: “Santidad”
Mons. Josefino Ramírez comenta a Santa Teresita de Lisieux en relación con la fuente inagotable de santidad que es el Santísimo Sacramento:

Santa Teresita, 1 de octubre de 1993

Querido padre Tomás:

Está lloviendo mucho en este momento. La lluvia me recuerda las enseñanzas de la Iglesia sobre la devoción al Santísimo Sacramento que garantiza el éxito y es el camino más seguro para la santidad. El Papa Pablo VI dice que la forma más eficaz para crecer en santidad es el tiempo que se pasa con Jesús en el santísimo Sacramento (Misterium fidei).

Jesús mismo dijo que su Corazón en el Santísimo Sacramento es una fuente de donde corre agua viva y de donde llama a todos para que se acerquen a Él (Jn 7,38).

Santa Teresita, la pequeña flor, fue una prueba verdadera de esto. Ella se sentía tremendamente descorazonada porque se dormía durante su hora santa en la presencia de Jesús en el Santísimo Sacramento. Desde su ingreso al convento carmelita para dedicarse a la oración y a la vida contemplativa, estuvo tentada de salir porque pensaba que era un fracaso total.

Santa Teresita Buen Pastor

‘El Buen Pastor’, por Bernhard Plockhorst (1825–1907).

Fue entonces cuando se le apareció Jesús y le preguntó si se acordaba de lo que su padre le decía cuando era pequeña y se dormía en su regazo. Le constestó que su padre le decía que él gozaba tanto cuando ella dormía sobre su regazo, como cuando estaba despierta hablando con él.

Entonces Jesús le explicó: “¡Lo mismo pasa conmigo!”. Santa Teresita murió a los 24 años de edad y se la conoce como la más grande de los santos del siglo XX.

Aun cuando se dormía en la capilla, ¡ella iba creciendo en santidad! La santidad es la segunda gracia que recibimos.

Y así como no se podría salir ahora bajo la lluvia torrencial sin empaparse, tampoco se puede estar en la presencia del Santísimo Sacramento sin empaparse espiritualmente y crecer en la misma vida y santidad del Señor. Por esto la Escritura dice, “vendrá a nosotros… como la lluvia tardía que riega la tierra” (Os 6,3).

Fraternalmente tuyo en su Amor Eucarístico.


Mons. Josefino Ramírez

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