Mendigando amor

La quinta carta escrita por Monseñor Ramírez, Vicario General de Manila, Filipinas, al padre Tomás Naval se refiere a dos religiosas íntimamente unidas a la Eucaristía: Santa Clara de Asís y Sor Briege McKenna:

Memoria de Sta. Clara de Asís – 11 de agosto de 1993

Querido padre Tomás:

im-Ste-ClaireAssise4Te envío una estampa de Santa Clara cuya memoria celebramos hoy. Fíjate que está sosteniendo una custodia con el Santísimo Sacramento. Así es como se la representa siempre en estampas, estatuas y virales.

El presentar a Sta. Clara siempre con el Santísimo Sacramento, tiene dos significados. El primero es para expresar su gran amor a la Eucaristía; y el segundo para mostrar su gran fe en el poder del Santísimo Sacramento.

Cuando su convento fue atacado por los vándalos, ella levantó ante ellos la custodia con el Santísimo Sacramento y se alejaron espantados. El Santísimo Sacramento salvó a su comunidad de la destrucción.

Cuando Santa Clara se encontró por primera vez con San Francisco, él le dijo que no creía que ella fuera sincera. Para probar su amor a Dios, tenía que salir a la calle a mendigar pan. Como Santa Clara provenía de una familia muy adinerada, este acto requería tanta humildad en ese entonces, en el siglo XIII, como se necesitaría hoy, en el siglo XX.

¿Tenemos en la actualidad a alguna Santa Clara? Estoy seguro que sí, en la persona de la hermana Briege McKenna. En 1970, Jesús le habló a ella desde el Santísimo Sacramento. No fue una voz interior sino una voz que se oyó claramente. El Señor quería que ella ayudara a sus sacerdotes.

Desde entonces la hermana Briege ha dado cientos y cientos de retiros a sacerdotes. A lo mejor querrás leer su libro Miracles Do Happen (“Los milagros sí ocurren”). La hermana Briege ha conmovido el corazón de miles de sacerdotes, afirmándolos en su sacerdocio. No hay un solo obispo en el mundo que no sepa de la gran labor que ella ha hecho por la Iglesia.

Cuando la hermana Briege llegó a Manila, comentó que las dos cosas que el diablo odiaba más eran el sacerdocio y la Sagrada Eucaristía. Todos los días, así como Santa Clara, la hermana Briege pasa muchas horas rezando frente al Santísimo Sacramento.

sor-briegeUna vez que la hermana Briege iba a dar un retiro a los obispos de Nigeria, estalló una guerra civil y no pudo viajar hacia allá. Y como el padre Martín estaba allí predicando sobre la adoración perpetua, el obispo Ganaka le pidió que dirigiera el retiro. Entre los obispos asistentes estaba el obispo Albert Obinafuna de Awka, quien invitó al padre Martín a su diócesis. Allí el padre Martín conoció a un joven camarero llamado Fabián Eke.

Fabián es la primera vocación de África para los Misioneros del Santísimo Sacramento. El próximo año será ordenado sacerdote. Fabián hará lo que Santa Clara y los compañeros de San Francisco hicieron. Él mendigará por amor a Dios. Pero él no pedirá para comer, sino que mendigará el amor de las personas por “el Pan vivo que bajó del cielo”. Él difundirá la adoración perpetua por toda África.

Esto es lo que tú deberías hacer, querido amigo. Rogarle a la gente a que amen a Jesús en el Santísimo Sacramento. Debes tener adoración perpetua en tu parroquia. El amor se humilla. Y cuanto más uno ama, más dispuesto está a humillarse y a mendigar el amor por otro.

Si santa Clara se hubiera avergonzado de mendigar, nunca habría existido la comunidad de las Hermanas Clarisas. No hubiera habido una hermana Briege que al ir por el mundo entero mendigando amor, conmueve los corazones de los sacerdotes y los acerca al Santísimo Sacramento.

Fraternalmente tuyo en su Amor Eucarístico.

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