¿Por qué Adorar?

¿Qué es la Adoración Eucarística?

La adoración eucarística es la expresión de fe con que todo creyente adora a Jesucristo, hijo de Dios, Uno y Trino, plenamente presente en la Eucaristía, el Santísimo Sacramento. Ya durante la celebración del rito eucarístico (parte medular de la misa), en el momento de la comunión, el tiempo inmediatamente posterior al haber comulgado; como cuando es presentado para recibir adoración, en una custodia, sostenido en las manos del sacerdote celebrante o ante el Sagrario.

La importancia y obligación de realizar adoración eucarística es señalada por el Santo Padre Benedicto XVI en Sacramentum Caritatis cuando cita a san Agustín: “nadie coma de esta carne sin antes adorarla… pecaríamos si no la adoráramos” (SC 66).

La adoración puede ser expresada y vivida mediante rezos, oraciones, diálogo íntimo con Dios, escucha o lectura de textos adecuados, cantos, escucha de música sacra, en silencio contemplativo o mediante alguna estructura de celebración litúrgica. Preferentemente el creyente adora de rodillas cuando estamos ante el Santísimo Sacramento.

 

Beneficios recibidos en la Adoración Eucarística

  • Fortalece la fe del creyente y dona la gracia de la fe al no creyente.
  • Educa y prepara a participar del Sacrificio Eucarístico en la Misa.
  • Abre la conciencia del creyente facilitando su re-encuentro con Dios en el sacramento de la Reconciliación (Confesión).
  • Entrega el don de la conversión, sanación y liberación que nos faculta para empeñarnos en alcanzar la santidad.
  • Otorga la Paz de Dios.
  • “… hay cinco gracias que recibimos cada vez que visitamos a Jesús en el Santísimo Sacramento. Por sus llagas gloriosas nosotros somos transfigurados y cambiados por medio de su amor sanador. Las gracias que Él derrama generosamente sobre nosotros por cada hora santa que hacemos son:

    Restauración, santidad, conversión, reparación y salvación” .

    (Ref: El poder de la Eucaristía, 30 Cartas de Monseñor Ramírez, Vicario General de Manila-Filipinas, a un joven sacerdote, pp.12)

Para finalizar baste señalar la promesa de Jesús que señala:

“Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí (…) Y todo lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.” (Jn. 14,11;13)

…y comprenderemos el privilegio de estar ante Dios mismo, que nos permite la Adoración Eucarística.

Así entonces, Adoración Eucarística son todas las formas de devoción que adecuadamente, en comunidad o en forma individual expresan la debida veneración, amor y reconocimiento de divinidad a Cristo presente en la Eucaristía (Mysterium fidei – Misterio de la fe). Y a través de Cristo a Dios Padre, mediante la gracia del Espíritu Santo. Es así un acto irrenunciable de encuentro con el Amor, la Santísima Trinidad. (Fundamentación: Dominicae Cenae Nr. 3 y 5)

Sólo se adora a Dios, por tanto la Adoración Eucarística es cumplir el mandato divino que nos propone: “Amarás al Señor tu Dios con Todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas” (Mt. 22,37) y “Adorarás al Señor tu Dios y a Él sólo darás culto” (Mt 4, 10).

Al adorar reconocemos públicamente lo que el Magisterio de la Iglesia señala: “Jesucristo está presente en la Eucaristía de modo único e incomparable. Está presente, en efecto, de modo verdadero, real y sustancial: con su Cuerpo y con su Sangre, con su Alma y su Divinidad” (Catecismo Nr. 282).

Nos postramos ante el Salvador, para expresarle amor, agradecerle su misericordia, reconciliación y salvación manifiesta en el Misterio Pascual. Asimismo adoramos para reparar las blasfemias y faltas de amor con que continuamente Él es ofendido y pedir así por la conversión de todos los pecadores. “La Iglesia y el mundo tienen una gran necesidad del culto eucarístico. Jesús nos espera en este Sacramento del Amor. No escatimemos tiempo para ir a encontrarlo en la adoración, en la contemplación llena de fe y abierta a reparar las graves faltas y delitos del mundo. No cese nunca nuestra adoración”. (Beato Juan Pablo II, Dominicae Cenae, n.3)

 

“Por siempre sea alabado Jesús Sacramentado”