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Bendicen la primera piedra de una nueva Capilla de Adoración Eucarística

Primera piedra de la Capille de Adoración Santísima Trinidad, de la Parroquia Cristo Rey de Laja.

Por: Revista Surcos, Diócesis de Santa María de los Ángeles (edición mayo 2022).

El jueves 5 de mayo de 2022, a las 17 horas, en una significativa celebración presidida por Mons. Felipe Bacarreza, Obispo de Santa María de los Ángeles, fue bendecida e instalada la primera piedra de la Capilla Santísima Trinidad, destinada a la adoración del Santísimo Sacramento en Laja. Comienza a cumplirse así un anhelo largamente esperado por muchos fieles de la Parroquia Cristo Rey, que ya desde hace algún tiempo se reúnen periódicamente para prepararse al importante apostolado de la adoración a Jesucristo, presente en la Eucaristía. A pesar del frío de esa tarde y de ser una celebración al aire libre, se reunió un grupo de fieles de esa Parroquia acompañados por su párroco Pbro. Alfonso Plaza y sus dos Vicarios Pbros. Patricio Roa y Álvaro Martínez. Participaron también en este acto el Vicario General, Pbro. Omar Muñoz, el Decano del Decanato Costa, Pbro. Tomás Riffo, y una delegación de fieles de la Cofradía del Santísimo Sacramento Transfiguración del Señor, que viajaron desde Los Ángeles.

Después del saludo litúrgico del Obispo, se dio lectura por parte del Pbro. Tomás Riffo del Decreto 288/2022 con el cual se funda la Cofradía del Santísimo Sacramento «Santísima Trinidad», como asociación de fieles que tiene como misión mantener la adoración en la Capilla que se edificará. La celebración siguió con la lectura del Evangelio según San Mateo, que transcribimos a continuación, como el lema en que debe fundarse la Cofradía y la Capilla Santísima Trinidad.

En aquel tiempo, tomando Jesús la palabra, dijo: «Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque  has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y las has revelado a pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, y nadie conoce al Padre  sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar».

«Vengan a mí todos los que están fatigados y agobiados, y Yo les daré descanso. Tomen sobre ustedes mi yugo, y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallarán descanso para sus almas, porque mi yugo es suave y mi carga ligera».

Mons. Bacarreza dijo que este canto de alabanza de Jesús a su Padre es un texto trinitario y así lo entendió el evangelista Lucas que lo introduce con estas palabras: «En aquel momento, se llenó Jesús de gozo en el Espíritu Santo, y dijo: “Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra…» (Lc 10,21). Se nombra a las tres Personas divinas y se destaca la misión particular de Jesús, como Hijo, de alabar al Padre y de revelarlo a quien Él quiera. Por eso, los fieles que en el futuro entren en la Capilla dedicada a la Santísima Trinidad, al ponerse en la presencia de Jesucristo, deben unirse a Él para repetir, movidos por el Espíritu Santo, su misma alabanza al Padre: «Yo te alabo, Padre…».

La adoración al Santísimo Sacramento es desconocida por el mundo, por los que tienen poder en el mundo y deciden los destinos de las naciones. Nunca hemos visto que sea recomendada por el presidente de algún importante país. Pero es conocida y apreciada por los fieles sencillos, por los pequeños. ¿Por qué ocurre esto? Responde Jesús: «Te alabo, Padre, porque has revelado estas cosas a los pequeños». Jesús alaba a su Padre por esa decisión y adhiere a ella: «Sí, Padre, porque así te ha parecido bien». La adoración al Santísimo Sacramento –a Jesús presente– la revela el Padre a los pequeños, a los que, a imitación de Jesús, son mansos y humildes de corazón.

Mons. Bacarreza explicó lo que ha repetido muchas veces. La adoración al Santísimo Sacramento es una acción litúrgica que dura todo el tiempo en que está expuesto en la custodia. Por eso, durante todo ese tiempo, debe encenderse velas (aunque sean eléctricas) y debe haber, al menos un fiel, que lo adore. El Santísimo expuesto para la adoración no puede estar solo. Esta es la diferencia de su presencia en los sagrarios de nuestros templos. También está allí Jesús; pero, desgraciadamente, pasa la mayor parte del tiempo solo. Más aun, muchos templos se mantienen cerrados, como si allí no hubiera nada –o nadie– por lo cual convenga tenerlos abiertos. Por eso, la adoración al Santísimo Sacramento, no sólo es fuente de grandes gracias en una Parroquia y en una Diócesis, sino también un testimonio y un apostolado

La Capilla Santísima Trinidad nos permitirá cumplir un anhelo de Jesús: «Vengan a mí». Allí estará Él esperando a quien quiera responder a esa invitación para colmarlo de sus dones: «Yo le daré descanso». Se trata de participar del «descanso de Dios». La condición para entrar en el descanso de Dios es tener el corazón manso y humilde. Se queja, en cambio, Dios de su pueblo, porque no escuchan su invitación: «No endurezcan el corazón, como en Meribá, como el día de Massa en el desierto… no entrarán en mi descanso» (Sal 95,8.11). Por eso, Jesús nos invita a cumplir la condición: «Aprendan de mi, que soy manso y humilde de corazón y encontrarán descanso para sus almas».

Mons. Bacarreza explicó que en las cuatro Capillas de adoración que ya existen en la Diócesis transcurre cada hora de adoración con un momento de oración comunitaria y un momento de prolongado silencio. En efecto, al comienzo de cada hora se recita el Santo Rosario –sin agregados– y los otros 40 minutos se mantiene total silencio. No es necesario llenar todo el tiempo de oraciones. Para escuchar al Señor es necesario el silencio. Citando las palabras que escucha de Jesús el autor anónimo del hermoso libro «In sinu Iesu» (En el pecho de Jesús), explicó en qué consiste la adoración:

La práctica de la adoración no es difícil. Es una permanencia suave en mi presencia, un descanso en el resplandor de mi Rostro eucarístico, una cercanía a mi Corazón eucarístico. Las palabras, aunque a veces útiles, no son necesarias, ni lo son los pensamientos. Lo que busco de alguien que me adore en espíritu y en verdad, es un corazón encendido de amor, un corazón satisfecho de permanecer en mi presencia, silencioso, quieto, comprometido sólo en el acto de amarme y de recibir mi amor. Aunque esto no es difícil, es de todos modos, mi propio regalo para el alma que lo solicita. Entonces, pide por el don de la adoración. La adoración es una oración austera, porque descansa solo en la fe. Por la fe se eleva la llama pura de la esperanza y de la llama de la esperanza se enciende en el alma una gran conflagración de caridad, es decir, una comunicación al alma del fuego que arde en mi Corazón eucarístico.

El Obispo dijo que los fieles de Laja recibirían ese regalo del Señor, que es la adoración, y tendrían la misión de difundirlo. De esta manera, podremos comenzar a cumplir la segunda de las siete prioridades indicadas para toda la Iglesia por el Papa San Juan Pablo II al comenzar este tercer milenio: «La oración». Dice el Papa: «Sí, queridos hermanos y hermanas, nuestras comunidades cristianas tienen que llegar a ser aunténticas “escuelas de oración”» (Novo millennio ineunte, N. 34). La primera prioridad es: «La santidad».

Mons. Bacarreza explicó que todas las Capillas de adoración de la Diócesis están dedicadas a Dios: al misterio de la Transfiguración del Señor (Los Ángeles), a Jesús, Pan de Vida (Nacimiento), al Sagrado Corazón (Santa Bárbara) y al Espíritu Santo (Mulchén) y, ahora, a la Santísima Trinidad (Laja). Pero todas ellas tienen como Copatrona a la Santísima Madre de Dios, bajo la advocación de «Nuestra Señora del Santísimo Sacramento»: la Virgen María tiene a su Hijo en los brazos y Él tiene en su mano y ofrece el cáliz y la hostia, que es el Sacramento de su presencia en medio de nosotros. Es la imagen difundida por San Pedro Julián Eymard, el fundador de los Padres Sacramentinos y apóstol de la adoración perpetua. Mons. Bacarreza dijo que cada una de las cinco Capillas estaban decoradas por un cuadro que representa el misterio de su nombre y por la imagen de Nuestra Señora del Santísimo Sacramento. Agregó que todos esos cuadros habían sido pintados por su hermana Ximena y que ella consideraba que el mayor regalo que el Señor pudo hacerle es contribuir de esa manera a la adoración al Señor. Desde hace tiempo tiene terminado el cuadro de la Santísima Virgen para la Capilla de Laja (por ahora, está en la sala del consejo del Obispado) y tiene bien avanzado el cuadro principal, que representa el famoso icono de la Santísima Trinidad de Ruvlev.

Concluidas sus palabras, Mons. Bacarreza presentó al arquitecto señor Ernesto Luman y al administrador de bienes de la Diócesis señor Mauricio Ramírez.  Les agradeció su trabajo y dijo que de ellos dependía que la Capilla quedara hermosa y que se concluyera pronto. Luego, explicó que dentro del tubo que quedaría justo debajo del altar de la Capilla, a modo de piedra fundamental, se incluiría una copia del Decreto de fundación de la Cofradía del Santísimo Sacramento de Laja y una copia del Acta de la bendición de la primera piedra. Además, se pondría el boletín diocesano Surcos marzo 2022 y una medalla de la Virgen de los Rayos (Medalla milagrosa), porque ella abrió el camino para que se pudiera contar con ese terreno anexo a la Parroquia donde se pudiera construir la Capilla de adoración; también se incluyó una medalla de San José.

Bendecido el tubo con esos testimonios dentro, Mons. Bacarreza lo puso en la tierra como primera piedra y luego dio las primeras paladas de tierra sobre ella. Luego hicieron el mismo gesto todos los presentes, incluidas también las mujeres.

Antes de concluir la celebración, la delegación de adoradores de Los Ángeles hizo a la Cofradía recién fundada de Laja un regalo, consistente en un bello florero de cristal, que entregó la presidenta, Sra. Nora Vásquez de Rabié, al párroco Pbro. Alfonso Plaza. Luego el padre Alfonso invitó a todos a compartir un excelente ágape fraterno. Y así terminó esa hermosa jornada.