El Papa adoró al Santísimo Sacramento ante la emergencia del Covid-19

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El martes 17 de marzo de 2020, después de la comunión en la Misa matutina de Casa Santa Marta, hubo un tiempo de exposición del Santísimo Sacramento para la adoración.

El Papa Francisco celebró la Misa a puerta cerrada, con un organista, una religiosa Hija de la Caridad de San Vicente de Paúl (la capilla está dirigida por su comunidad) y tres sacerdotes que concelebraron a distancia uno del otro y del Santo Padre.

Ante la situación particular por el riesgo de propagación del Covid-19, el Santo Padre decidió que desde el 9 de marzo de 2020, la Misa en Santa Marta sea transmitida en directo a través del canal de Youtube de Vatican News.

“En estos días, ofreceré una Misa para los enfermos de esta epidemia de coronavirus, para los médicos, enfermeras, voluntarios que ayudan mucho, familiares, personas mayores en casas de retiro, prisioneros que están encerrados. Oremos juntos esta semana, esta fuerte oración al Señor: «Sálvame, Señor, y dame misericordia. Mi pie está en el camino correcto. En la asamblea bendeciré al Señor», dijo el Papa Francisco ese primer día.

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Además, el Pontífice decidió dedicar un tiempo a la adoración frente al Santísimo Sacramento para orar por la situación de emergencia mundial y poner todas las intenciones frente al Señor.

Oración a la Virgen

El pasado 11 de marzo de 2020, con motivo de la Eucaristía celebrada en ausencia de los fieles promovida por el cardenal vicario de Roma Angelo De Donatis en el santuario de Nuestra Señora del Divino Amor para la Jornada de Oración y Ayuno, el Papa Francisco envió un mensaje en video en el que dirige su oración a la Virgen.

“Bajo tu protección buscamos refugio, Santa Madre de Dios. No desprecies las súplicas de los que estamos sometidos a pruebas y líbranos de todo peligro, oh gloriosa y bendita Virgen”, expresó el Santo Padre a la Virgen ante la emergencia del coronavirus.

Crucifijo Milagroso

Igualmente, el domingo 15 de marzo de 2020, el Obispo de Roma salió del Vaticano, poco después de las 16 horas, de forma privada, para visitar la basílica de Santa María la Mayor y dirigir una oración a la Virgen Salus populi Romani, cuyo icono se guarda y se venera allí.

Después, caminando un tramo de la Vía del Corso a pie, en peregrinación, el Papa Francisco acudió a la iglesia de San Marcello al Corso, donde se halla el Crucifijo Milagroso que en 1522 fue llevado en procesión por los barrios de la ciudad para terminar con la “Gran Plaga” en Roma.

En su oración, el Papa Francisco invocó el fin de la pandemia que afecta a Italia y al mundo, imploró la curación de los numerosos enfermos, recordó a las numerosas víctimas de estos días y pidió que sus familias y amigos encontraran consuelo y comodidad.

Su intención se extendió también los sanitarios y a aquellos que en estos días garantizan con su trabajo el funcionamiento de la sociedad.


Fuente: Agencia Zenit