Encuentro de Adoradores de la Arquidiócesis de Santiago

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El sábado 10 de Agosto se realizó en el Colegio Universitario Salvador, comuna de Ñuñoa (Santiago), el Primer Encuentro de Adoradores de comunidades pertenecientes a la Arquidiócesis de Santiago.

Laicos y religiosos arrodillados ante la hostia

Esta reunión, en que se compartieron las experiencias de capillas de Adoración repartidas en el extenso territorio convocado, fue presidida por Mons. Cristián Roncagliolo, obispo auxiliar de Santiago.

Junto a él, estuvieron presentes 6 sacerdotes diocesanos, 261 adoradores asistentes y, representadas en ellos, más de 14 comunidades vinculadas a capillas de Adoración: Hospital Sótero de Río, santuario de Santa Faustina, parroquias Santa Gemita, Santo Tomás de Aquino, Nuestra Señora del Rosario, San Juan Evangelista, Nuestra Señora de los Ángeles de El Golf, San Esteban, Padre Hurtado de Quilicura, Parroquia Latinoamericana (Nuestra Señora de Pompeya), capilla Ave María; y con ellos, también quienes viajaron desde Parroquia Nuestra Señora de los Dolores de Viña del Mar, capilla Tabor de San Felipe, comunidad Schoenstatt de Quillota, comunidad de Talagante, etc.

Oración y alegría que transforma la vida

La tónica fue el fervor y la alegría de los participantes, tanto laicos como sacerdotes, dispuestos a compartir lo vivido en sus Horas Santas o en su rol como promotores de la Adoración en sus parroquias.

Los testimonios, manifestados en ese clima de intimidad propia de una fe común —testimonios que iremos publicando en próximos boletines, así como lo expuesto por los sacerdotes asistentes— consolidaron el compromiso de los adoradores diocesanos con sus capillas.

El poder de esta oración reiterada hora tras hora, día tras día, fue bien descrito por Mons. Roncagliolo en su saludo, agradeciendo porque quienes forman las capillas de Adoración “dedican un tiempo de su semana a ser adoradores en espíritu y en verdad, y a ponerse en presencia del Señor para rezar por la Iglesia, por los que sufren, por todas las necesidades del mundo sabiendo que en esa Adoración se está construyendo la historia de Dios en la humanidad”.