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P. Fabrizio Ferreti: Las capillas de adoración son evangelización directa

Paz y bien, queridos hermanos. Soy Fabrizio Ferretti Zañartu, tengo 30 años y desde el 11 de noviembre soy Sacerdote de Cristo y tengo la dicha de recibir el encargo, de parte de mi obispo, de la asesoría espiritual de las capillas de Adoración Eucarística de nuestra Diócesis de Santa María de Los Ángeles, que son: Transfiguración del Señor (Los Ángeles), Jesús Pan de Vida (Nacimiento), Espíritu Santo (Mulchén), Sagrado Corazón de Jesús (Santa Bárbara) y Santísima Trinidad (Laja).

El asumir este servicio me compromete mucho, primeramente, con mi oración constante por los hermanos adoradores. Dado que ellos son los que han respondido y perseveran en el Llamado del Señor para “saciar su sed” de ser amado y acompañado en su Presencial Real en el Santísimo Sacramento. También son ellos los que hacen posible que nuestras capillas de Adoración estén al Servicio de todos los hermanos que diariamente acuden a ella de camino a sus trabajos o pasan por un momento a saludar al Señor.

Esto es una Evangelización directa, porque es el mismo Cristo que nos espera y nos llama a descansar en su presencia, ya sea como los adoradores o como los cientos de hermanos que se sienten atraídos por el Amor de Dios que se derrama abundantemente en estas capillas de adoración. Las cuales son verdaderos cenáculos de Gracia en medio de la vorágine de la vida cotidiana.

Pienso que la adoración, dentro de muchísimas otras hermosas definiciones que podemos citar, es: “Hacer de Jesús el centro de mi vida” entregando mi tiempo para acompañarlo y pasar solo con Él ese rato. Unido a esto, mi experiencia es que, dentro de la Adoración es el Señor quien entrega el sosiego y la calma al corazón del hombre, es ahí donde podemos detener todo para hacer como San Juan y posar nuestra cabeza sobre el Corazón de Jesús, buscando nada más que estar con Él, saciando esa SED de Dios por nosotros y la nuestra por Dios.

Animo a los lectores a asumir el desafío de comprometerse con Dios y tomar un turno de Adoración. Luego, también invito a los hermanos a dar testimonio de las Gracias que Dios les ha entregado en la Adoración, que de seguro son muchísimas. Para que así, tantos otros puedan recibir de Dios la invitación de acercarse semana a semana a la Adoración.

“Hay más beneficio en la Eucaristía que en una semana de ayuno de pan y agua”. (San Vicente Ferrer)