Novena de Adoración Eucarística

Custodia-del-Santisimo-Sacramento-2Oraciones de inicio cada día

• Bendito y alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar, y la Inmaculada Concepción de María Santísima, Madre de Dios y Señora nuestra, concebida sin pecado original en el primer instante de su ser. Amén.

• Acto de contrición.

Dulcísimo Jesús Sacramentado,
en quien creo, en quien espero, a quien adoro y amo sobre todas las cosas;
penetrado del más vivo dolor de haberos ofendido,
recurro a vuestros pies y presencia santísima,
conociendo que he pecado delante del cielo y contra Vos,
y por ser quien sois, Bondad infinita,
me pesa una y mil veces de haberos ofendido.
Recibid, Señor, la contrición de mis pecados,
y aumentadla y perfeccionadla
para que sea firme el propósito que hago de nunca más volver a ofenderos,
y de confesarme debidamente.
Y en reconocimiento de la misericordia que espero me habéis de conceder,
admitiéndome a vuestra gracia,
quiero dedicarme a vuestro servicio en el Santísimo Sacramento,
en donde os alabaré y bendeciré toda mi vida.
Amén.

Día primero

Soberano y eterno Dios,
en cuya presencia están llenos de respeto los más altos serafines;
y maravillados de vuestra infinita grandeza no hacen más que repetir:
Santo, Santo, Santo;
que habéis querido encerrar en la Sagrada Eucaristía todas vuestras perfecciones:
dignaos recibir en señal de mi agradecimiento
todas las alabanzas que os dieron y dan
todos los espíritus bienaventurados desde su creación,
y todos los santos desde que entraron en vuestra gloria,
y las que os dan y darán todas las criaturas
desde el principio del mundo por toda la eternidad;
os pido humildemente alumbréis mi alma con una fe muy viva,
para que conociendo vuestras finezas en el Santísimo Sacramento,
sepa tributaros continuas acciones de gracias
y la más profunda adoración.
Amén.

Rezar seis padrenuestros, seis avemarías y seis glorias al Santísimo.

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Día segundo

Soberano Señor y Rey eterno,
que, estando en el cielo a la diestra del Padre
con universal imperio y señorío
sobre todos los Santos, y Espíritus bienaventurados,
cantándoos perpetuas alabanzas,
y reconociéndoos por verdadero Rey y Señor,
quisisteis humillaros en el Santísimo Sacramento del altar,
encubriendo toda vuestra grandeza bajo el velo de los accidentes,
os suplico con la mayor humildad vengáis a mi alma,
como poderoso Rey,
destruyáis todos mis enemigos que son mis vicios,
e imprimáis firmemente en ella vuestras divinas leyes,
y prometo seros fiel,
obedeceros y adoraros en espíritu y verdad por toda mi vida.
Amén.

Rezar seis padrenuestros, seis avemarías y seis glorias al Santísimo.

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Día tercero

Dulcísimo Señor y vigilante Pastor de mi alma,
que no contento con haberme buscado
y llevado sobre vuestros hombros como oveja perdida,
quisisteis quedaros en el Santísimo Sacramento
para daros en pasto a las fieles ovejas
y que comiesen la misma carne,
y bebiesen la preciosa sangre de vuestro sagrado cuerpo,
cumpliendo de esta manera y con excelencia los oficios de verdadero Pastor,
haced que arrepentido ya de haberos hecho trabajar en buscarme,
por haberme huido de Vos tantas veces,
de aquí en adelante me deje guiar y gobernar por vuestra gracia,
y apacentada mi alma con tan divino manjar,
jamás vuelva a caer en las garras de la fiera pésima de la culpa.
Amén.

Rezar seis padrenuestros, seis avemarías y seis glorias al Santísimo.

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Día cuarto

Amabilísimo Señor y Jesús mío,
que quisisteis dar a conocer vuestra misericordia llamándoos Médico
y para que sanásemos de todas las enfermedades de nuestra alma
os dignasteis dejar en la Iglesia la preciosa medicina de vuestra propia carne y sangre:
compadeceos Médico divino de todos mis males.
Mirad Señor, que hace muchos años que los padezco;
pero si vos queréis, podéis en este instante mismo limpiarme de toda mi lepra:
oigo interiormente aquel piadoso quiero con que sanasteis al leproso;
y si sanó también la enferma del flujo de sangre tocando la orilla de vuestro vestido,
sane yo de todas mis dolencias tocando y recibiendo dignamente vuestra misma carne,
y logre así la salud para siempre.
Amén.

Rezar seis padrenuestros, seis avemarías y seis glorias al Santísimo.

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Día quinto

Sapientísimo Señor y Maestro de mi alma,
que después de haber hablado tantas veces y de tantas maneras
a vuestro antiguo pueblo por medio de los profetas
quisisteis hablar y enseñar por Vos mismo a los hijos de la Iglesia,
estableciendo vuestra perpetua cátedra en el Santísimo Sacramento,
a donde como a verdadero monte de Dios y casa de Jacob
convidáis a todos para que os oigan,
comunicando los tesoros de sabiduría y ciencia que en Vos se encierran;
apiadaos, o dulcísimo Maestro mío, de mi rudeza e ignorancia,
y dignaos comunicar a mi entendimiento
luz para que aprenda a cumplir vuestros mandamientos,
enseñándome al mismo tiempo a conoceros y a conocerme,
para que en todos sepa ejecutar siempre vuestra divina voluntad.
Amén.

Rezar seis padrenuestros, seis avemarías y seis glorias al Santísimo.

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Día sexto

Omnipotente Señor y Padre amabilísimo,
que siendo dueño universal de todo lo creado
tenéis tanto amor a los hombres, que los adoptáis por hijos,
y queréis que lo sean y se llamen así,
preparándoles en la mesa divina el pan del cielo para su alimento:
despertando mi alma del olvido en que ha vivido,
me presento a vuestra soberana presencia,
y cual si fuese aquel pródigo del Evangelio
recurro a Vos confiado en que sois mi Padre,
aunque he perdido tantas veces la preciosa cualidad de hijo vuestro.
¡Oh si pudiera dar una voz de verdadero dolor de mis pecados,
que penetrando los cielos
se oyera por todas partes que he pecado contra mi buen padre!
Humildemente os pido me perdonéis,
y me recibáis en vuestra gracia,
admitiéndome al convite de vuestro divino Sacramento,
para permanecer en ella hasta el fin de mi vida.
Amén.

Rezar seis padrenuestros, seis avemarías y seis glorias al Santísimo.

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Día séptimo

Benignísimo Señor y huésped divino de mi alma,
que siendo los cielos corto espacio para vuestra grandeza
gustáis de hospedaros en la pobre casa de mi corazón,
y para facilitarme tanta dicha habéis querido quedaros en el Santísimo Sacramento,
dignaos, Señor, que así como enriquecisteis a la Reina de los ángeles María Santísima
con innumerables gracias y dones,
porque la escogisteis para morada vuestra,
a proporción derraméis sobre mí las riquezas de vuestras misericordias
para que, siendo yo templo vuestro, pueda recibiros dignamente,
y conservar siempre en mí la santidad que necesito.
Amén.

Rezar seis padrenuestros, seis avemarías y seis glorias al Santísimo.

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Día octavo

Dios y Señor enamorado de las almas,
ya que tanto nos aseguráis que tenéis todas las delicias en estar con los hombres,
y en señal de tanta fineza
dijisteis a los Apóstoles después de haberles dado la Comunión:
“Ya no os llamaré siervos, sino amigos míos”;
y lo mismo decís en este Sacramento a todos los cristianos que os reciben dignamente.
Por esta amistad, Señor, os pido que excitéis en mi corazón
los más vivos afectos de amor y de ternura
para que no ame otra cosa sino a Vos,
ni piense en otra cosa mas que en visitaros y adoraros,
regalándome siempre con el trato de tan buen Amigo,
hasta que goce de vuestra clara vista en la gloria.
Amén.

Rezar seis padrenuestros, seis avemarías y seis glorias al Santísimo.

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Día noveno

Dulcísimo Jesús sacramentado,
que habéis querido en la Sagrada Eucaristía
señalaros con los títulos de mayor consuelo para nosotros,
queriendo también que en este misterio
os reconozcamos por Esposo fiel y amante de nuestras almas;
haced Señor, que yo corresponda a tanta fineza,
y que me prepare con las vestiduras nupciales
para asistir dignamente a tan santo desposorio,
y poderlo celebrar después eternamente en la gloria.
Amén.

Rezar seis padrenuestros, seis avemarías y seis glorias al Santísimo.

Terminar con las oraciones finales para cada día

Oraciones finales para cada día

• Afectos.

Vos sois mi Dios, y os confesaré siempre en este Santísimo Sacramento.
Vos sois mi Dios, y os exaltare.
Os confesaré siempre,
porque os habéis dignado oír mis súplicas en este lugar de propiciación.
Glorificaré vuestro santo nombre eternamente,
porque así manifestáis sobre mí vuestra misericordia.
Vos solo sois Dios, y no hay otro fuera de Vos.
Vos solo Santo, sólo Señor, y sólo Altísimo.
Vos esplendor del Padre y figura de su sustancia.
Iluminad mi entendimiento y abrasad mi corazón con vuestro divino amor.

Hacer aquí la petición que se desea alcanzar con la novena.

• Oración.

Dulcísimo Jesús Sacramentado,
que obligado de vuestra infinita caridad quisisteis enriquecer a la Iglesia
con el preciosísimo tesoro de vuestro Cuerpo y Sangre
para ser en la Eucaristía Rey que nos gobierne,
Pastor que nos dirija, Médico que nos ame,
Huésped que nos enriquezca, Amigo que nos consuele,
y Esposo que nos haga felices para siempre;
haced, Señor, que yo logre en este Sacramento tan singulares misericordias,
y que reconociendo en él vuestra real presencia,
acuda a adoraros frecuentemente en espíritu de verdad
para desagraviaros del olvido que padecéis en las Iglesias,
y para recompensar las injurias que recibís de los infieles y herejes,
y de los malos cristianos con sus comuniones sacrílegas.
Y ya que son tan pobres mis afectos,
yo os ofrezco todas las adoraciones que os tributan los bienaventurados,
y las alabanzas que os dio en la tierra,
y os está dando en el cielo la Reina de los ángeles María Santísima.
Recibidme, Señor, por perpetuo esclavo vuestro,
y haced que lo acredite en la reverencia con que os adore,
y en el cielo con que promueva vuestras alabanzas,
pidiéndoos que socorráis las necesidades en que se halla la santa Iglesia,
y que miréis con perpetua misericordia a este vuestro católico pueblo.
Destruid las herejías, convertid a los pecadores y perfeccionad a los justos.
Abrid, Señor, vuestra mano generosísima,
y compadecido de mis necesidades espirituales y temporales,
dadme el remedio que en todo necesito,
que, santificado con vuestra gracia, os alabe por todos los siglos en la gloria.
Amén.

• ¡Oh sacrificio y hostia saludable
Que las puertas del cielo nos franqueas!
La lucha nos oprime formidable;
Todo nuestro favor y esfuerzo seas.

V. Les disteis, Señor, el Pan del cielo.
R. Que encierra en sí todo deleite.

• Oración final.

O Dios, que nos dejaste la memoria de tu Pasión en este admirable Sacramento;
concédenos que de tal suerte veneremos los sagrados misterios de tu cuerpo y sangre,
que experimentemos continuamente en nosotros el fruto de tu redención.
Tú que vives y reinas con Dios Padre en unidad del Espíritu Santo,
Dios por todos los siglos de los siglos.
Amén.

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